Manitas a la obra! Tareas del hogar para niños
La participación de los niños en las tareas del hogar refuerza su autonomía y autoestima, les enseña responsabilidad y fortalece su papel dentro del equipo familiar
Involucrar a tus hijos en las tareas del hogar desde pequeños no solo te quita una carga, sino que también les enseña responsabilidad, trabajo en equipo, autonomía y habilidades para la vida. No se trata de sobrecargarlos, sino de encontrar tareas que se adapten a su edad y capacidad, buscando siempre de motivarlos y hacerlo de forma divertida.
Por su parte, Jacqueline Sperling, psicóloga y docente de la facultad de Medicina de Harvard señala que “establecer una rutina de tareas les permite (a los niños) adquirir confianza en sus propias capacidades”.
Aquí te dejamos una guía sencilla para que empiecen a formar parte del equipo familiar. ¡Diviértete tachando las tareas!
De 2 a 3 años: ¡Pequeños ayudantes!
A esta edad, los niños aman imitar a los adultos. Las tareas deben ser simples, rápidas y seguras.
Guardar sus juguetes en una caja.
Poner los pañales usados en el cesto de basura.
Pasar un paño para limpiar derrames pequeños.
Poner su ropa en el cesto de la ropa sucia.
De 4 a 5 años: ¡Superhéroes del orden!
Ya tienen más coordinación y pueden seguir instrucciones de dos pasos.
Poner la mesa con los cubiertos (sin cuchillos afilados).
Llenar el plato de la mascota con ayuda.
Hacer su cama (con ayuda para estirar las sábanas).
Colocar sus zapatos y ropa en el lugar correcto.
Ayudar a guardar los alimentos no perecederos en la alacena.
De 6 a 8 años: ¡Pro del hogar!
Pueden encargarse de tareas un poco más complejas y con menos supervisión.
Sacar la basura a la calle (con supervisión).
Ayudar a doblar la ropa limpia y guardarla.
Limpiar su habitación.
Regar las plantas.
Preparar un sándwich o un snack sencillo.
Ayudar a limpiar después de las comidas (recoger los platos).
De 9 a 12 años: ¡Expertos en casa!
Son capaces de asumir más responsabilidad y entender la importancia de su contribución.
Barrer o pasar la aspiradora en su habitación.
Lavar los platos o poner el lavaplatos.
Sacar a pasear al perro (en el jardín o con supervisión de un adulto).
Preparar comidas sencillas y seguras (por ejemplo, calentar en el microondas).
Ayudar a lavar el auto.
Cuidar de un hermano menor por un tiempo corto.
Consejos para que funcione:
Sé paciente: Los niños no lo harán perfecto, y está bien. El objetivo es que aprendan.
Celebra los pequeños logros: Reconoce sus esfuerzos con palabras de aliento. Un simple «¡Gracias por tu ayuda, lo hiciste genial!» es una frase muy motivadora.
Hazlo divertido: Pon música, convierte las tareas en un juego o establece un sistema de recompensas.



